miércoles, 23 de septiembre de 2009

JUEVES: de primera familia

Acabo de conocer la que será mi nueva primera familia en Taiwán, y como todo aquí es una experiencia de otro mundo, literalmente, así que llego como una intrusa a la casa de esta familia y ellos muy amablemente me invitan a dejar mis zapatos fuera de casa y a usar sandalias dentro de ella; me indican con una sonrisa y un gesto amable que debo seguir las escaleras hasta mi habitación, la cual se encuentra obviamente alejada de las otras y con un calor mas particular que el del ambiente, con tres luces, de las cuales solo una funciona, una está apagada y otra esta a medias. Solo hay un baño en toda la casa y lo compartiremos cinco personas.

Cuando me encuentro sola en la habitación lo único que deseo es vaciar aquellas maletas que cargue desde Ecuador con tantos recuerdos, experiencia, con grandes anhelos y miedos; me piden que deje aquella labor , importante para mi, hasta más tarde, pues me veo acalorada y sería mejor que descanse, pues tenemos una cita importante para conocer el colegio, el cual convenientemente se encuentra cruzando la calle vecina; National Lang Yang Girls Senior High School nos abre las puertas a comprometidas señoritas que buscamos ampliar nuestros estudios y horizontes en todo sentido; nos recibe en la oficina principal de aquella institución que alberga amas de 1000 estudiantes, un hombre alto bien vestido, joven y con lentes muy gruesos; y comienza la conversación de la cual alcanzo a comprender un par de palabras que retumban en mi mente atrayendo muchas ideas sobre el contexto de la conversación, me señalan la puerta y me piden ir a ver mi uniforme, el cual por cierto está hecho a prueba de curvas, de un color azul marino y celeste me espera un uniforme taiwanés, del que probablemente no hay talla para mi, pues me preguntan cuánto mide tu cintura y respondo insegura que mide unos 70 cm, y el encargado se ve el cinturón y casi gritando dice: ah! Xue shing hua ying chiang yu ma! E intentando descifrar sus gritos me parece comprender el problema en las miradas de los presentes, mi cintura es muy ancha, es probable que no haya uniforme que me quede o en el que yo quede, así que solo rio durante un rato y luego callo, pues para los presentes no es ninguna gracia que mi cintura sea ancha, pues ahora tendremos que comprar un uniforme para este cuerpito latino, cosa que no sería necesaria si yo quedara bien en aquellos uniformes reciclados. E n medio del embrollo se acerca un hombre de contextura gruesa y bajito, y con un buen ingles me dice que él es el rector del establecimiento, y que espera algún día recibirme en su oficina; lo observo con absoluta seriedad y respondo cordialmente que sería un placer pasar por su oficina cuando algo llama mi atención…pelo, si, pelo, pelo que crece frondosa y libremente desde el interior de su oreja hacia el mundo exterior desafiando a las tijeras.

Más tarde estamos listos para el almuerzo en casa del abuelo, que habla taiwanes, el idioma antiguo de los pobladores originales de la Formosa; una mesa de nuevos platillos me espera: bambú! Delicioso y nutritivo.

Finalmente la caminata bajativa después un banquete, a Paoma una reserva histórica que cuenta la travesía de los madereros antiguos hasta Taipéi, hermoso! Nos toma una hora el camino hasta la cumbre, de este camino que cruza una colina, y después de refrescarnos emprendemos el camino colina abajo, una hora más tarde estamos en un fuente donde podemos refrescarnos, y yo lo hago en abundancia, dejo caer mucha agua sobre mi rostro y cuello, el calor es agobiante, y mientras nos tomamos unos momentos para refrescar nuestros acalorados y sedientos cuerpos, un par de hombres se acercan a la fuente y nos dicen algunas palabras que no comprendo, digo nos pues me encuentro en compañía de tres varones: aquel que será mi padre anfitrión, aquel que será mi hermano anfitrión y aquel que es amigo de mi padre anfitrión, aquellos hombres entablan una conversación con los tres varones con quienes viajo y todos sonríen y con mi cara de incógnita observo a todos me dicen que aquellos viejos hombres creen que soy hermosa, y continua la conversación en de la que soy oyente, y pienso: me estarán cambiando por agua…?

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